Entender la belleza, a veces atesorarla, ha sido un deseo del ser humano desde la antigüedad. Sabemos que nos gustan los rostros bien proporcionados y equilibrados. Llamamos elegantes a las personas que tienen eso tan difícil de explicar que no podemos definir. Pero también nos atraen, objetos, edificios o elementos de la naturaleza.

 

¿Tienen algo en común?

Hace unos 2300 años, Euclides de Alejandría ya hablaba de una proporción derivada de la división de una línea siguiendo lo que él llamó la “razón extrema y media”.

La división de un segmento con esta proporción, es igual al número irracional 1,61… ONESIXONE

La sucesión de Fibonacci y el número de oro son dos caras de la misma moneda. Este es representado por la letra griega Phi (Φ,φ) en honor a Fidias, por ser la inicial del nombre de este escultor griego, exponente de la proporción y belleza del cuerpo humano.

Fue Luca Pacioli quien bautizó esta proporción como divina en 1509 en su obra “De Divina Proportione“, y dio pie a Durero para que unos años más tarde publicara cómo trazar la espiral aurea, basada en la divina proporción: la “espiral de Durero”.

 

onesixone

La divina proporción de la naturaleza

Desconocemos si en la antigüedad se conocían las enormes concordancias entre la proporción áurea y el mundo natural, pero podemos intuir que la observación del medio propició una cierta intuición.

Hay algo especial en la equilibrada disposición y cantidad de pétalos de las flores, entre la relación del grosor del tronco y las ramas de un árbol, en la distribución de las hojas en un tallo o de las semillas de las plantas, en las espirales de una piña, del centro de un girasol, de un caracol,…

Demasiadas similitudes para no ver un patrón: la belleza de lo simple y a su vez complejo.

 

 

 

 

La proporción áurea en el arte

Estudios como los del Dr. Fechner han demostrado que la percepción de la belleza radica en la proporción áurea. Aquello que más se aproxime al número Phi Φ (1,61…), se percibirá como más bello y perfecto. Esta noción de belleza y perfección es aplicable a estructuras arquitectónicas, pinturas, partituras musicales, fractales y personas

Desde el Partenón de Atenas, hasta la obra de Mario Merz (s XX), pasando por Mozart, o Da Vinci. Los artistas han empleado esta proporción, a veces de manera consciente y otras por intuición, para componer sus obras visuales, musicales o arquitectónicas.

 

El número áureo y el diseño contemporáneo

Parece increíble que el retrato de la Mona Lisa y el logotipo de Twitter puedan tener algo en común. Sí, su proporción responde a la razón dorada Φ (161). Esa proporción áurea es la empleada por los grandes diseñadores actuales, así como por los artistas, para dotar a sus obras de ese equilibrio y proporcionalidad que las cubre de una elegancia serena.

En base a esta proporción está creada la colección de bolsos de nuestra firma, y en honor a ella nuestro nombre: ONESIXONE

 

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