One Six One
One Six One
Kelly Beeman

Kelly Beeman

Kelly Beeman Kelly Beeman

En mi creación para Onesixone, me inspiraron los cuerpos, ya que la naturaleza forma una representación abstracta de la unidad, cada una enredada, conmovedora y superpuesta, indistinguible de la totalidad.

La condición humana es contradictoria, plagada de impulsos antagónicos. Como individuos, nos movemos entre una profunda conciencia de nuestro ser colectivo y las auto-importantes demandas de nuestros egos: solos, separados y diferenciados.

Juntos, nuestras diferentes experiencias también pueden crear una armonía delicada cuando se transforman en un deseo de conectarse con otra persona, para practicar  empatía.

La música es el pulso de la existencia colectiva y es el alma de esta colección. Al explorar las diversas aplicaciones de la proporción áurea, investigué la teoría musical griega antigua, descubriendo que el teatro griego evolucionó a partir de rituales dionisíacos en los que la música era una parte vital. Usando música coral compuesta en modos armónicos específicos (ditirambo), los participantes bailaban con salvaje abandono para lograr un estado de unidad entre ellos, la naturaleza y los dioses. El anhelo de la unidad evolucionó del ritual a la forma de arte. La expresión creativa es una manera de atravesar los límites entre una persona y otra.

En la obra de arte de la colección, mi preocupación se centró principalmente en lo interno y lo colectivo, en la posibilidad de una esencia humana constante, invariable y presente en todos nosotros. Mi intención fue crear una continuidad de una figura a otra, dando como resultado un patrón dinámico: el tejido de la humanidad. Luego, adaptamos esta obra de arte a la colección utilizando bordados, una técnica que también tiene un significado metafórico poderoso: estar vivo es estar entretejido con otros seres vivos.

Disfruto este pensamiento: hay un hilo que se extiende entre nosotros y, desde nuestras vidas singulares, se cose un magnífico tapiz, lleno de diferentes formas complementarias, figuras y colores que se expanden infinitamente. Ocasionalmente podemos vislumbrar por un momento su esplendor, tal vez incluso reconociéndonos dentro de los hilos de este tejido extraordinario.

La vida contemporánea puede ser el ejemplo más extremo de alienación, y sin embargo, el arte florece a medida que anhelamos nuevas formas de alcanzarnos, encontrar un terreno común y comprender. A veces, nuestros intentos pueden ser desesperados, vacilantes, con fallas y resultados fugaces. Esta búsqueda inagotable es el fundamento permanente de la belleza, y el hecho de que los resultados sean imperfectos, es lo más profundo de la belleza.

Kelly Beeman

La Colección