La artista:

La colección

En mi creación para ONESIXONE me he inspirado en la idea de conexión, acercamiento y conflicto humano en una serie de obras en las que fragmentos de rostros, cuerpos y naturaleza forman una representación abstracta de unidad – cada conflicto, emoción y superposición forman parte de un todo.

La condición humana es contradictoria, y está plagada de impulsos opuestos. Como individuos, vamos a la deriva entre la conciencia profunda de nuestro ser colectivo, y la vanidosa exigencia de nuestros egos – solos, desconectados y aislados. Nuestras propias experiencias, al unirse pueden crear una delicada armonía al transformarse en el deseo de conectar con alguien empáticamente. La música es el latido de la existencia colectiva, y el alma de esta colección.

Estudiando las distintas aplicaciones de la proporción áurea, di con la antigua teoría griega de la música, descubriendo que los teatros griegos evolucionaron de los ritos Dionisiacos, en los que la música era parte vital. Usando música coral compuesta por armonías específicas (ditirambo), los participantes bailaban a lo loco para alcanzar un estado de unión con los demás, la naturaleza y los dioses. El anhelo por la unidad evolucionó de un rito a una forma artística; la expresión creativa es una forma de atravesar los límites entre una persona y otra.

En la colección artística, mi preocupación principal era lo interno y lo colectivo, la posibilidad de una esencia humana continua, invariable y presente en todos nosotros. Mi intención era crear la continuidad entre una figura y la siguiente, dando como resultado un estampado dinámico – el tejido de la humanidad. Después adaptamos esta obra a la colección usando el bordado, una técnica que resulta tener un potente significado metafórico; estar vivo es estar entrelazado con otros seres vivos.

Me gusta este pensamiento – que hay un hilo que corre entre nosotros, y con nuestras singulares vidas se cose un magnífico tapiz, lleno de diferentes formas complementarias, figuras, colores, expandiéndose infinitamente. En ocasiones, tenemos momentos de esplendor, y tal vez incluso nos reconocemos en los hilos de esta extraordinaria estructura.

La vida actual puede ser uno de los ejemplos más extremos de aislamiento, y sin embargo el arte florece mientras nuevas formas de ponernos en contacto unos con otros, de encontrar un terreno de entendimiento común. Nuestros intentos pueden ser a veces desesperados, dificultosos, y con resultados fallidos, pero esta inagotable búsqueda es el fundamento principal de la belleza, y que los resultados sean imperfectos es la belleza en su máxima intensidad.

Kelly Beeman

Bio

Kelly Beeman es artista autodidacta e ilustradora de moda afincada en Nueva York. Su obra consiste simplemente en contornos blancos y negros que evolucionan en pinturas de acuarela que retratan un vivaz mundo compuesto por prendas, objetos de la vida cotidiana, naturaleza y espacios interiores.

Beeman está interesada en la relación entre la moda y la cultura, y se inspira en la moda como aspecto cada día más presente en la vida cotidiana. Al “vestir” a los personajes de sus pinturas, usa la moda como una herramienta para crear personalidades, historias y contextos, y explora el significado de las tendencias y la apariencia personal en la cultura moderna.

Su trabajo ha sido publicado en Vogue China, Vogue Korea, Marie Claire Italia, InStyle, Interview Magazine y Numero Tokyo, y entre sus clientes se encuentran J.W. ANDERSON, LOEWE, TORY BURCH, ELIE SAAB y ahora ONESIXONE.

“El impulso creativo de Kelly a través de mecanismos de distorsión, instrospección, inversión y un profundo sentido de su mundo interior, hace que sus obras ofrezcan formas emotivas que exceden el sentido y el deseo – un excedente imposible de reabsorber, y constantemente abierto a la interpretación”

Adrián Salvador Candela, director creativo